Pensamiento económico de Manuel Belgrano y cuestionario
Materia:
Economía
Curso: Quinto Cs Sociales
Alumno:
Facundo Armendares
Trabajo
sobre el pensamiento económico de Belgrano
Leer atentamente los textos seleccionados
sobre el pensamiento económico de Belgrano y responder las siguientes
preguntas.
- Que estudios curso Manuel Belgrano y donde ? Diga como influyo esto en sus ideas?
- Explique cual era el pensamiento económico de Belgrano y diga en que escuela de pensamiento se lo encuadra y porque.
- Que pensadores influyeron en el pensamiento de Belgrano y a que corriente de pensamiento pertenecían?
- Por qué se lo puede considerar un adelantado a su tiempo?
- Teniendo en cuenta el contexto actual es viable aplicar el pensamiento fisiócrata como fue concebido en los siglos XVII y XVIII? Porqué?
Introductor de la idea fisiocrática en el
Río de la Plata
Luego de más de un siglo de intervencionismo estatal, hecho acaecido a
partir del momento en que Juan Bautista Colbert impusiese sus ideas
mercantilistas en el Reino de Francia, luego extendidas por toda Europa --
tomando las más diversas modalidades -- surge como réplica una nueva idea
económica en la tierra: la Fisiocracia. Fue su genial inspirador, Francois
Quesnay, quien, siendo médico cirujano de guerra, encontraba una similitud
entre la libre circulación de la sangre en el cuerpo humano con la libertad de
circulación de los granos o sea la riqueza agrícola en el reino.
Debemos recordar que, como lamentablemente lo hemos vivido no sólo en
nuestro país sino en toda América Latina y gran parte del mundo, bajo la teoría
mercantilista era el Estado protector y paternalista quien tomaría la decisión
de conducir la economía. Es así como en aquellos lejanos años del siglo XVII y
XVIII, con toda su carga de monopolios estatales o para-estatales, esta teoría
se desarrolló tanto en Francia, como en Inglaterra y en España, donde creándose
todo un férreo control estatista sólo se consiguió, como sucedió en el Río de
la Plata, incrementar el contrabando exageradamente. Por ello, ya en la segunda
mitad del siglo XVIII y luego con la Independencia de los EE. UU., en ese
famoso año 1776, surgen ideas económicas realmente innovadoras.
Allí encontramos la fuente de la fisiocracia, donde la tierra y sólo la
tierra, aquel primer factor de producción, era la base de la riqueza. Cuando
realiza las traducciones, sólo tenía 24 años de edad, reconoce que en el
momento de la Revolución Francesa, 1789 (19 años), se encontraba en España
comenzando allí a percibir con mayor amplitud todas las ideas fisiocráticas.
Para BELGRANO el "valor de cada Estado no depende del valor del Tesoro
Público, sino de la cantidad de fanegas de tierra bien cultivadas que
tenga … "
Al traducir sobre la importancia de la moneda dice: " … La
moneda por sí misma, no es riqueza pero es una prenda intermedia y una
verdadera letra de cambio al portador que debe pagarse en cambio de frutos de
la Agricultura o de las obras de la industria. Si estos frutos o estas obras
faltan o no alcanzan, habrá pobreza con mucho dinero; si son abundantes, habrá
riqueza con poco dinero: así pues, una nación es pobre con una cantidad inmensa
de metales, entre tanto que otra florece sin otros recursos de prosperidad que
su agricultura; y no obstante no hace mucho tiempo se creía que las minas
enriquecían los estados que las poseían … "
Como todo genio, se adelantó a su tiempo y fue por ello que pudo llegar a
tener tan firme amistad con hombres tan avanzados como lo eran Mariano Moreno
en la política y San Martín, el gran estratega militar, que no sólo lo
respetaban y admiraban sino que se nutrían de sus sabios consejos.
Como buen economista Belgrano no sólo se dedicó a los aspectos teóricos y
técnicos sino que también incursionó en el área de finanzas públicas y también
como visionario en un aspecto fundamental del concepto Estado cuando traduce
" … el derecho que tiene el soberano de percibir impuestos está
fundado sobre la protección que debe a sus súbditos, sobre la obligación que
tiene de ser garante de las personas y propiedades … "
También evoluciona en el ámbito de Derecho Político Internacional cuando,
refiriéndose a la relación que se debe guardar con los países vecinos, traduce
" … la ciencia económica enseña también, que la prosperidad de
los estados vecinos, contribuye a la del Estado que se gobierna. porque la
prosperidad multiplica a los hombres y a los consumidores y la agricultura no
florece sino por el gran consumo".
Qué necesario sería que los legisladores, hombres públicos y políticos de
hoy leyeran este fantástico ideario belgraniano para poder llevar a cabo la tan
trascendente transformación que nos lleve a tener un balance comercial
favorable y, como lo fue en otras épocas, un balance de pagos también
favorable.
La teoría fisiocrática había calado hondo en nuestro primer economista y
todo lo antedicho aporta elementos que confirman que Belgrano fue un excelente
defensor de la misma y que además abrazaba esta escuela.
Hoy, luego de más de un siglo y medio, nos sentimos orgullosos de haber
abrazado la misma profesión de quien fuese su Fundador y, al reconocerle su
paternidad en nuestro país, nos exigimos en la excelencia profesional que deseó
el gran maestro a quien hoy rendimos este humilde homenaje.
(Texto abreviado de la introducción del. Dr. Horacio David Gregoratti al
libro Manuel Belgrano, TRADUCCIONES, editado por el Consejo Profesional de
Ciencias Económicas de la Capital, 1992)
Edición del Lunes 16 de junio de 2008
El pensamiento económico de Manuel
Belgrano
Juan Carlos Hidalgo (*)
Manuel Belgrano estudió Latín y Filosofía en el Real Colegio de San
Carlos de Buenos Aires y abogacía en las Universidades de Salamanca y
Valladolid. En Madrid se vinculó con conocidos economistas españoles que
abrazaban las ideas fisiocráticas y clásicas de la época. Escribió numerosos artículos
sobre economía entre los que sobresalen las Memorias sobre el estado de las
Provincias.
El objetivo de estas líneas es sintetizar el pensamiento económico de
Belgrano vinculado con la teoría del desarrollo económico que brotan por
doquier en sus escritos.
En 1794 Belgrano regresa al país enriquecido no sólo con las enseñanzas
de ilustres economistas españoles sino con el sólido conocimiento teórico de
los fundadores de la economía política: Francois Quesnay (el Tableau
Économique) y Adam Smith (la Riqueza de las Naciones). Posteriormente
incorporará, en su madurez intelectual, las obras de Ricardo (Ensayos y
Principios). Abrazó al liberalismo como filosofía económica, en oposición a
las ideas convencionales y conservadoras entonces predominantes.
Belgrano fue un economista sistémico, es decir un pensador que concebía
la economía como una ciencia que debía enmarcarse en el contexto político y
sociocultural de la época, en permanente conexión con otras ramas del
conocimiento científico-social. El progreso material, decía en sus Memorias,
no se puede considerar como un compartimento estanco, aislado del
socio-político y a éste desvinculado del progreso cultural. "Sin
enseñanza persiste la ignorancia, sin educación, la barbarie. Para encauzarse
en la senda del progreso lo que más urge, pues, es ampliar y diversificar los
establecimientos educativos y formar al hombre moral".
Es fácil encontrar en los numerosos escritos de Belgrano una encendida
defensa a las actividades agropecuarias y al libre comercio, estranguladas
por las prácticas monopólicas ejercidas por los comerciantes del Río de la
Plata y del Alto Perú, así como por la intermediación de la corona española,
monopolio e intermediación que se apropiaba de gran parte del excedente
económico generado en nuestro territorio.
Sin embargo, los escritos de Belgrano tenían un significado superior a
las doctrinas de la fisiocracia y de los primeros clásicos de la economía
política por sus aportes en relación a lo que él denominó desarrollo
económico armónico y autónomo. Armónico, porque debía articular la
prosperidad económica de la agricultura con el incipiente desarrollo de la
industria, el comercio y las artes. Autónomo, en el sentido de la necesidad
de romper los lazos económicos con la metrópolis española como intermediadora
y receptora de riqueza. Para Belgrano, como así también para otros pensadores
de la época, el comercio libre fue sinónimo de independencia política.
A partir de 1796 Belgrano escribe una serie de memorias económicas donde
expresa con notable claridad y profundidad conceptual sus ideas de
interdependencia de los distintos sectores de la economía, considerando a la
agricultura como la actividad dinámica del sistema de producción y
circulación de la riqueza. El sector productivo que tiene una posición de
privilegio es la agricultura, "la madre fecunda que proporciona todas
las materias primas que dan movimiento a la industria, al comercio y a las
artes".
Un instrumento de difusión científica, esta vez dirigido a la población
en general, lo constituyen los escritos económicos publicados en el periódico
Correo de Comercio. Belgrano señala que persigue a través de ellos hacer
conocer la importancia que tiene en el sistema económico la interrelación de
las tres clases (labradores, artesanos y comerciantes), la necesidad de que
"estén hermanadas y proceder a la par, porque la una sin la otra no es
posible que logren más que unos adelantos efímeros". Fomentar la
agricultura, animar la industria y proteger al comercio, fue su consigna.
Luego de traducir dos escritos fisiocráticos atribuidos a Dupont de
Nemours, dice en sus Memorias: "La agricultura es el verdadero destino
del hombre, es la única fuente absoluta e independiente de la riqueza".
Pero a diferencia de Quesnay y haciendo suyo el pensamiento de los
economistas clásicos, incorpora en sus Memorias el papel relevante de la
manufactura que utiliza los insumos agrícolas y los transforma, así como del
comercio que cristaliza el produit net o excedente económico.
Belgrano se refiere al desarrollo gradual de las actividades
manufactureras a las que les atribuye la mayor significación para el logro
del desarrollo económico equilibrado y sostenido. Deberían "gozar de
especial cuidado por parte del gobierno ... la industria del hilado de lana y
algodón, los cultivos industriales del lino y cáñamo y la industria de los
cueros ... Es imprescindible traer de Europa las máquinas y los maestros
necesarios ... así como curtidores de los excelentes que se pudiesen
conseguir ... o, en su defecto, se envíen jóvenes para aprender cuantas
nociones teóricas y prácticas" sean necesarias.
La importancia de la productividad en los procesos económicos también
aparece con frecuencia en sus escritos. La mayor productividad, decía, es
resultado no sólo de la incorporación de nuevas técnicas en los instrumentos
de producción, sino de una correcta división del trabajo y de la capacitación
de gente industriosa. Esto último sólo puede alcanzarse mediante el fomento
de la educación, respecto de la cual Belgrano fue un precursor. En 1795
recomienda la creación de una escuela de agricultura donde se enseñe el
cultivo racional de la tierra. Sin embargo, el sueño del visionario se
cristalizará, tardíamente, en 1889 con la creación de la Escuela Práctica de
Agricultura en la Provincia de Buenos Aires y poco después con el Instituto
Agronómico y Veterinario. La Universidad de Buenos Aires que había nacido en
1822, dos años después de la muerte de Belgrano, recién en 1904 incorpora la
Facultad de Agronomía en su estructura académica.
Además, fue un precursor de lo que hoy se conoce con el nombre de
ecodesarrollo: ecología agraria y agricultura sostenible. El cuidado del
medio ambiente y en particular de la tierra debían ser uno de los objetivos
primeros de los gobiernos. "Debe procurarse la mutación de las
producciones, la protección de los montes que evita el lavado de las tierras,
preservarse la sombra de los árboles que conservan la humedad de los suelos y
quebrantan los aires fuertes", decía en una de sus Memorias.
Es probable que no se compartan algunos de los paradigmas del pensamiento
económico de Belgrano. Pero una cuestión debe tenerse siempre presente cuando
se estudia la obra de un pensador clásico: el contexto histórico,
socio-cultural, político y económico en el que ella se sitúa en el tiempo. El
liberalismo económico de Belgrano debe enmarcarse en un período de la
historia argentina dominado por las ideas conservadoras de la metrópolis y de
sus aliados locales. Si bien la construcción de ciertos paradigmas teóricos
debe interpretarse en términos del contexto histórico de la época, es
necesario analizar la lógica de su pensamiento que es precisamente la que le
otorga vigencia en el tiempo.
En los escritos de Belgrano nos encontramos con un cuerpo coherente y
sistemático de principios que definen lo que actualmente se denomina una
teoría del desarrollo económico.
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